Empresas Bajo Presión: más confianza que los gobiernos, pero con expectativas históricas
Las empresas tienen más poder social que hace tres años. Pero más que nunca son empresas bajo presión.
El Bentley-Gallup Business in Society Survey 2025 revela que el 65% de los estadounidenses cree que las empresas tienen un impacto positivo en la vida de las personas, un aumento de 10 puntos desde 2022. Sin embargo, aunque 87% reconoce que tienen el poder de mejorar vidas, solo 60% cree que lo están haciendo de forma efectiva.
Ahí está el problema.
Tienen legitimidad.
Pero no están cerrando la brecha entre poder y desempeño.
Y esta conversación no es solo estadounidense. Es profundamente relevante para Latinoamérica.

La empresa como actor social. Ya no es opcional.
El estudio muestra que más del 90% de las personas espera que las empresas:
- Ofrezcan salud y bienestar a empleados
- Operen de forma sostenible
- Apoyen a sus comunidades
- Trabajen por mejorar el mundo
La expectativa ya no es solo generar utilidades.
Es generar impacto.
En Latinoamérica, esta presión es incluso más visible. Según Latinobarómetro, la confianza en los gobiernos en la región es consistentemente baja, con niveles de desconfianza superiores al 60% en varios países.
Cuando las instituciones públicas pierden credibilidad, el sector privado entra al vacío.
Las empresas dejan de ser solo actores económicos. Se convierten en actores sociales.
Pero esa posición trae responsabilidad.

Más confianza que el gobierno. ¿Ventaja o riesgo?
En Estados Unidos, 43% confía en que las empresas actúan en el mejor interés de la sociedad, frente a solo 31% que confía en el gobierno federal.
En América Latina, el Edelman Trust Barometer muestra un patrón similar. En varios países de la región, las empresas superan en confianza a los gobiernos y, en algunos casos, incluso a los medios de comunicación.
Eso parece una buena noticia.
Pero también implica algo crítico.
Si la empresa es vista como más confiable que el Estado, la vara sube. Las personas esperan coherencia, ética, transparencia y liderazgo.
Y cuando eso no ocurre, el impacto reputacional es más severo.
Inteligencia Artificial. Oportunidad con miedo incorporado.
El informe 2025 señala que la confianza en el uso responsable de la IA está creciendo, pero sigue siendo baja. Solo 31% confía en que las empresas la usarán de manera responsable. Además, cerca de tres cuartas partes creen que la IA reducirá empleos en la próxima década.
En Latinoamérica, el temor puede ser aún mayor.
La región tiene altos niveles de informalidad laboral. Según la OIT, más del 50% del empleo en América Latina es informal en varios países. Esto significa menor protección ante desplazamientos tecnológicos.
Cuando se habla de automatización, no es solo eficiencia.
Es estabilidad económica.
Las empresas latinoamericanas que adopten IA sin una estrategia clara de reconversión, formación y comunicación pueden enfrentar resistencia interna y externa.
La tecnología sin narrativa genera miedo.
La tecnología con propósito genera progreso.

¿Deben las empresas tomar postura pública?
En 2025, 51% de los estadounidenses cree que las empresas deberían tomar postura sobre temas actuales.
Pero el mismo estudio revela una tensión interesante. La mayoría de los empleados no quiere que su propio empleador les comunique posturas políticas, salvo en temas ligados al bienestar laboral.
En América Latina, donde la polarización política es intensa, esta tensión puede ser aún mayor.
El liderazgo corporativo enfrenta una pregunta estratégica:
¿Hablar o no hablar?
La respuesta no es ideológica. Es estratégica.
Hablar cuando el tema está alineado con tu propósito y tu impacto real.
Callar cuando solo buscas posicionamiento superficial.
La coherencia importa más que el volumen.
La brecha que definirá el liderazgo empresarial
El dato más importante del informe no es el 65% de percepción positiva.
Es la brecha.
Las personas creen que las empresas tienen poder para mejorar vidas. Pero no creen que lo estén haciendo al nivel esperado.
Esa misma brecha existe en Latinoamérica.
- Se espera inversión social real.
- Se espera compromiso con empleo digno.
- Se espera sostenibilidad tangible.
- Se espera ética en tiempos de crisis.
No discursos. Resultados.

La licencia social para operar ya no es automática
En mercados latinoamericanos, donde la desigualdad, la informalidad y la volatilidad económica son parte del contexto, la legitimidad empresarial no está garantizada.
Se construye.
Con impacto medible.
Con transparencia.
Con liderazgo coherente.
Las empresas hoy tienen más poder reputacional que hace una década.
Pero también tienen menos margen de error.
Cerrar la brecha entre lo que pueden hacer y lo que realmente hacen será la diferencia entre ser respetadas o solo toleradas.
Y en el entorno actual, ser tolerado no es suficiente.
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